Como un buen ejemplo de revestimiento especial elegimos este, desarrollado en grandes placas de gres azul turquesa que luce la emblemática torre del Pabellón de Andalucía.
Y más que revestimiento cabría calificarlo de gran escultura técnica en la que casi todas las piezas están individualizadas, pues exigieron un trabajo de dedicación en cada placa: por su diferenciada inclinación, su curvatura, el desusado tamaño que desafía la tolerancia de una materia tan noble pero a la vez tan esquiva, como la cerámica gresificada a altas tamperaturas.
Sirve además, esta obra para ilustrar la primera capacidad de este escultor que titulamos "sin límites". Su capacidad para afrontar grandes obras y hasta quizás desmedidas; como si encontrara en ellas su mejor vuelo y estímulo.